A veces entra en bosque un silbido veloz, que recorre fugaz la penumbra y la luz y los árboles frios del bosque. Soy yo.

Todas la copas se postran a fin de existir de no hacerlo deshechas habrían de morir y ese viento que trae la muerte eres tu.

Eres la llama que abraza la flor y, la inocencia del fiero huracán la sombra obscura que sigue mi amor por que…

por que…

tu sigues, di

matando este amor que hoy dejas.