Esta es nuestra verdad. Nuestra única verdad. Una verdad que está basada en una historia real. ç

La Democracia es un canto de sirenas.

La Constitución el resultado de un chantaje.

El Parlamento el templo de la verborrea.

La Monarquía un insulto a la inteligencia.

Se dicen defensores de la libertad de expresión los que tan sólo escuchan su propia voz.

Se dicen defensores de la libertad de opinión los que no admiten más que su opinión.

Son lo que son. Son unos hijos de la gran puta. Son los que son. Y nada más y nada menos.

Esta es nuestra verdad. Nuestra única verdad. Una verdad que está basada en una historia real.

Los más infames hablan de infamia.

Los más intolerantes de tolerancia.

La paz siempre es la excusa de todas sus guerras.

Una paz asentada sobre la violencia.

Dicen con orgullo: “la justicia es ciega”, los que un día le quitan y otro le ponen la venda.

Predican y predican pero no practican ni un solo principio de los que predican.

Son lo que son. Son unos hijos de la gran puta. Son los que son.

Y nada más y nada menos. Esta es nuestra verdad. Nuestra única verdad. Una verdad que está basada en una historia real. En una historia real. En una historia real. En una historia real. De espaldas a su palabrería. En una historia real. Viviendo nuestra propia vida. En una historia real. De espaldas a su palabrería. En una historia real. Viviendo nuestra propia vida.

A veces entra en bosque un silbido veloz, que recorre fugaz la penumbra y la luz y los árboles frios del bosque. Soy yo.

Todas la copas se postran a fin de existir de no hacerlo deshechas habrían de morir y ese viento que trae la muerte eres tu.

Eres la llama que abraza la flor y, la inocencia del fiero huracán la sombra obscura que sigue mi amor por que…

por que…

tu sigues, di

matando este amor que hoy dejas.

 

 

Sabemos que las buenas palabras son el maquillaje más habitual utilizado por la mentira para de este modo mostrarse atractiva. Sabemos que esos a los que llaman creadores de opinión, expertos tertulianos, rigurosos historiadores son la voz de su amo, la voz de la que nos sentimos esclavos. Sabemos ya que quienes han hecho de cientos, de miles, de millones de mentiras una profesión altamente rentable temen llamar a las cosas por su nombre.

Nos dicen la verdad es una, la verdad es una y nada más que una. Una sola porque existe una sola España, una sola, porque una sola es su historia. Una sola forma de escribirla, una sola forma de escribirla y contarla. Un solo y único discurso y aquel que se mueva, no sale en la foto.

A las cosas por su nombre :

La monarquía española es la más directa herencia del franquismo.

La transición a la democracia el ejemplo perfecto del fiel continuismo.

Adaptarse a los nuevos tiempos exigía esa amnesia que llaman consenso.

Los partidos de izquierda dejaban de serlo. Los de derecha decían ser de centro.

Los sindicatos mayoritarios, culpables de la mayor de las traiciones cometida a los trabajadores, pasaban a convertirse en funcionarios.

Y la constitución española, cadena que aprieta, cadena que ahoga. Cadena del todo todopoderosa. La norma suprema. La ciega obediencia.

Elegimos de quién ser esclavos y desde qué lado nos vendrán los palos.

ufrimos el terror del trabajo a la vez que sufrimos el terror del Mercado.

El poder sigue en las mismas manos. Los que ayer lo tuvieron hoy lo siguen teniendo.

El ejército está vigilando lo que un día quedaba atado y bien atado.

La bandera española es la bandera fascista.

El ejército español el ejército fascista.

La policía española, la policía fascista.

La clase política, la clase fascista.

 

A las cosas por su nombre

Nos estáis obligando a sentir cada vez más odio.

Odiamos porque amamos precisamente todo aquello a lo que aspiramos.

Somos el resultado de lo que durante años habéis provocado, habéis alimentado.

Hemos sido la mula paciente que mueve la noria, el burro de carga que carga y descarga.

Hemos sido explotados de todas las formas y en todos los lugares.

Bajo cualquier sistema: mano de obra, la mano que siempre sobra.

La mano que se estrella contra nuestra boca y que nos hace callar a base de ostias.

Ostia que nos dieron ostia que devolveremos.

Así es nuestra vida si es que acaso esto es vida.

Si vida se le llama a vivir de rodillas.

Ya desde este mismo instante exigimos una vida, una vida que merezca la pena ser vivida.

La de nuestros padres fue una vida de perros.

La nuestra transcurre sin pena ni gloria.

Venimos prestando demasiadas veces rostro a esta tragedia que habéis diseñado desde grandes despachos, macrocomisarías, desde esas prisiones donde estáis matando gente.

Gente que lucha, gente que arriesga porque su vida no sea como lo ha sido hasta ahora.

Nos estáis obligando a sentir cada vez más odio.

A este mundo le bastan, le sobran casi tantas buenas intenciones como hijos de puta con nombre y apellidos.

Que luego hablan de miedo. ¿De qué tenéis miedo?, ¿del lujo, del capricho, de los privilegios o más bien de perderlos?.

Lo nuestro sí es miedo, es miedo a esta vida, es miedo al propio miedo.

Es miedo al mañana.

Lo que en definitiva es el miedo al día a día.

En que vosotros ganáis, y nosotros perdemos el ojo por ojo de aquel pelotazo que nos dieron en la “mani� en la que defendíamos el puesto de trabajo que nunca tuvimos, que jamás nos dieron.

Y siempre las mismas mentiras.

El mismo discurso dominante.

Esa infinita combinación de miseria que permite que cada vez sean más los camellos que logran pasar por el ojo de la aguja.

Mienten, ¿quiénes son los que mienten?.

Mienten quienes tienen el poder suficiente para hacerlo de forma permanente.

Los de arriba dictan, los de abajo asienten.

La democracia dura mientras dura la obediencia.

Crece el rencor, aumenta la rabia, se agota la paciencia.

Una conclusión hecha a modo de advertencia:

” que cada cuál llore a sus muertos. “

Nos estáis obligando a sentir cada vez más odio.

Nos estáis obligando a sentir cada vez más odio… Cada vez más odio.

-Tenemos otra llamada, a ver ¡digame!

-Hola, Maria Teresa, en primer lugar decirte que tu programa no me gusta nada. Quería comentar que nunca he visto una manifestación de veinte mil personas por un obrero muerto y quisiera saber si los medios de comunciación y en concreto programas como el tuyo tienen algo que ver en ello y al señor que tienes a tu derecha, ¡el gordito charlatán ese!

-Jorge.

-Si, Jorge, oye, cuando muere una pesona en el trabajo ¿es un accidente laboral o un asesinato terrorista de la laboral? y esa cara de niños apenados que poneis cuando mínimamente y de pasada lo comentais… ¡Que no me interrumpas que estoy hablando yo! ¿es porque aborreceis estos asesinatos laborales o porque siempre que ocurre un accidente terrorista hay que callarse porque el que paga manda?

Hala, adios, que yo tengo que pagar por hablar y a vosotros os pagan por decir gilipolleces de obediencia debida. Y ahora a ponerme a caldo con serena apariencia y temple democrático. ¡Asquerosos! ¿Oye, Jorge! Si todos los espadones somos iguales ¿por qué hay un rey? ¿Quien le ha legido a ese? Flanco ¿no? Y si todos los sabañones somo iguales… pi-pi-pi…pi-pi-pi…pi-pi-pi…

Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad
de los ataúdes.
Pero sufren mucho mas por el agua que no
desemboca.
Que no desemboca.

El pueblo corria por las almenas rompiendo las
cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡De prisa! Y croaban las
estrellas tiernas.
…que no desemboca.

Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
Lloras por las orillas de un ojo de caballo
…que no desemboca.

Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
Sino afilado límite, porvenir de diamante.
…que no desemboca.

Mientras la gente busca silencios de almohada
Tú lates para siempre definida en tu anillo.
…que no desemboca.

Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
Combate de raices y soledad prevista.
…que no desemboca.

Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
Cada punto de luz te dará una cadena!
…que no desemboca.

Pero el pozo te alarga manecitas de musgo,
insospechada ondina de tu casta ignorancia.
…que no desemboca.

No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios
deshabitados.

¡Agua que no desemboca!

Como alcalde y buen burgués
tu deber y tu misión
es hacer un buen escaparate para comerciar
y están de sobra los mendigos
que dan mala fama a nuestra ciudad
y la gente adinerada ya no vendrá a gastar.

¡Echadles fuera!
¡Fuera, dentro, fuera!
como a una mierda que podrías pisar
Mientras llenas tu boca con la solidaridad.
La solución es una cámara de gas

Mandarás a los de siempre a controlar
que no quede un mendigo sin democratizar
porque tú eres un rico, pero temes la oscuridad.
Oscuridad que tu riqueza oscura suele provocar.

La solución es una cámara de gas
sólo falta un detalle, quién tendría que entrar.
¡Fuera, dentro, fuera!
no quieres pobres en tu ciudad
capullo estúpido, fascista memo
Límpiame el cristal.
La solución es una cámara de gas
Con los politicos adentro.

                                     La Polla

                  “Carne pa la picadora” 

Fue un anarcosindicalista con ideas propias, un hombre de acción, para quien el mundo no tenía fronteras ni la sociedad obstáculos que oponer a sus ansias revolucionarias.

Nació en León el 14 de julio de 1897, en el seno de familia numerosa, sin más subsidios que la caridad humillante. Sietes hermanos y una hermana, pocas letras y mucha ira contenida, ira que debió de irse desbordando a medida que los niños se hacían hombres, sobre todo si se tiene en cuenta la influencia del padre, anarquista, y el momento social, que sensibilizaba muy pronto al proletario capaz de discurrir.

La niñez de Durruti coincidió con la pérdida del imperio colonial. España era una casa solariega cargada de blasones, pero más pobre que las ratas. El paro era por entonces una especie de plaga bíblica.

Niñez miserable en León, donde empezó ganando un real diario, para acabar ingresando, como su padre, en los Ferrocarriles del Norte de España, un mundo complejísimo ideológicamente, formado por obreros muy politizados, todos ellos decididos a terminar con la explotación de la que eran víctimas, mediante la acción directa.

El nuevo mecánico ajustador se afilió a la UGT. Cuando esta organización sindical declaró la célebre huelga general revolucionaria en todo el país, el 10 de agosto de 1917, fue secundada por la CNT, lo cual dio mayor virulencia al conflicto. Se trataba de proclamar en España la República democrática socialista. En esto se anticiparon a los bolcheviques rusos que se sublevaron contra la tiranía del zar en octubre, dos meses después.

Se produjo el paro total, destacando Durruti en las acciones violentas,, olvidando las consignas de no violencia de la UGT. Por esto fue expulsado de la organización sindical socialista. Más tarde se afiliaría a la CNT.

Su nombre saltó a los periódicos con motivo del asalto al Banco de España de Gijón. El botín 675.000 pesetas.

Las cosas se ponían feas y Durruti y su grupo, entre los que se encontraban Teodoro Arrete y Gregorio Suberviola, escapan a Francia.

En 1920, ya de vuelta en España, Durruti conoció en San Sebastián a Manuel Buenacasa, acreditado dirigente cenetista con importantes contactos políticos en Barcelona. Al parecer es Buenacasa el que lo pone en contacto Francisco Ascaso.

En Barcelona consiguió trabajo en el barrio del Clot. Era un buen obrero especializado del que nadie tenía queja. Pero el proyecto de Durruti era muy distinto al de diez horas diarias de trabajo, trabajo que sin embargo necesitaba para cubrirse ante cualquier eventualidad con la policía.

Con Francisco Ascaso constituyó el grupo de acción “Los Solidarios”, formado por obreros entre los que sobresalen los nombres del ya mencionado Ascaso, García Oliver (futuro ministro de Justicia en la República), Ricardo Sanz y Manuel Torres, entre otros.

En mayo de 1924 fue acribillado a balazos el verdugo de la Territorial de Barcelona. Era un ajuste de cuentas y al mismo tiempo un desafío a las autoridades, que aceptaron el reto de los anarcosindicalistas. En efecto, más de doscientos anarquistas fueron encarcelados y deportados. A partir de este momento la CNT entra en la clandestinidad.

En 1925, en compañía de Gregorio Jover y Francisco Ascaso, Durruti embarca hacia Argentina dispuesto a poner en práctica un nuevo método para recaudar fondos con los que liberar a los compañeros encarcelados. Se trataba del llamado “anarquismo expropiador”, es decir, de jugarse la piel asaltando Bancos, en rápidos y arriesgados golpes de mano.

Durruti y los suyos eran personas dispuestas a todo, hombres sin miedo. Les guiaba un propósito redentor, la estrella inextinguible de una idea política y el convencimiento moral de la licitud de su proceder.

Su aventura continuó, de América, pasando por Canarias llegó a Inglaterra. Luego a París, donde intimó con Sebastián Faure, anarquista francés fundador de L´Agitation y Le Libertarie. Durruti, con el dinero que traía de América y el apoyo de Faure, fundó la Enciclopedia Anarquista y con Voline, Archinof y Néstor Magno puso en marcha la Librería Internacional.

Tras un intento fallido de atentado contra Alfonso XIII en París, es detenido junto a sus compañeros, dispersándose por Europa. En esta época se relaciona con anarquistas de reconocido prestigio internacional.

Proclamada la República, vuelve a España, empezando la etapa de mayor actividad política de Durruti, convirtiéndose poco a poco en la figura de mayor prestigio de CNT-FAI. Por eso no es de extrañar que disuadiera al Comité de la CNT para que no boicotease las elecciones de 1936, lo cual contribuyó en gran medida al triunfo del Frente Popular.

En Barcelona, durante el dramático mes de julio del 36, dirigió las fuerzas sindicalistas. Le vemos pegando tiros en el cuartel de las Atarazanas, donde es herido levemente en el pecho y donde moriría Ascaso. Organizadas las milicias, Companys le nombra jefe de una columna. Le asesora militarmente el comandante Martínez-Farrás.

La columna “Durruti-Farrás” constaba de unos cuatro mil voluntarios de la CNT y no pocas milicianas. Los combates más duros son librados en Caspe, que cae al segundo día de ser sitiada por la columna de Durruti. El incontenible avance y al conquista de los pueblos de los alrededores queda frenado en Pina.

En este pueblo tuvo que aguantar los duros bombardeos de la aviación enemiga, pasados los cuales avanzó de nuevo hasta ocupar Osera. Pronto había de empezar el calvario de Buenaventura Durruti, cuya columna se vio difamada a causa de los asesinatos y robos cometidos por delincuentes comunes alistados en ella. Procedían éstos de la Modelo de Barcelona, que como es sabido abrió sus puertas a todos los que cumplían condena allí.

A principios de agosto, Durruti procedió a una labor de limpieza en su columna. Es totalmente falsa la versión de Gironella, según la cual el jefe anarquista ametrallaría personalmente en la Estación de Bujaraloz, en los vagones de ferrocarril, a homosexuales y prostitutas… entre otras cosas Bujaraloz no tenía Estación de ferrocarril… Lo que sí hizo Durruti fue crear una especie de dispensario antivenéreo en Bujaraloz y mandar a los homosexuales y prostitutas a Barcelona.

En noviembre de 1936, cuando la defensa de Madrid parecía imposible, Durruti fue requerido para trasladarse con su columna a la capital sitiada. Aunque en principio se negó, accedió al traslado de sus tropas, convencido de la necesidad de su presencia entre los defensores. La orden del jefe del Estado mayor, Rojo, era que Durruti mandara a sus hombres y la columna López Tienda-Libertad. Con estas fuerzas tratarían de reforzar la defensa de la Ciudad Universitaria.

Allí se trasladaron el día 15, en la dirección del río Manzanares, río que fue cruzado por las tropas enemigas aquella misma tarde, ocupando la Escuela de Arquitectura de la Ciudad Universitaria. La columna de Durruti no puede contener el avance ni el de las jornadas sucesivas. Y se llega al día 19, en que Durruti cae sin que todavía hoy, se haya esclarecido del todo el misterio de su muerte.

Trasladado a los sótanos del hotel Ritz, entonces Hospital de las Milicias Confederadas de Cataluña, se le apreció una herida de bala, mortal de necesidad. Durruti agonizó toda la noche, muriendo hacia las cuatro de la mañana del día 20, más o menos a la hora en que era fusilado José Antonio en Alicante.

¿Represalia de los quintacolumnistas?, ¿falta de previsión de quien conducía el coche?, ¿o fue uno de sus hombres el asesino?.

Hay quien dice que fue un fatal accidente producido al disparársele, a Durruti su propio “naranjero”. Otros opinan que fue una bala perdida. Una de las últimas versiones es la declaración de Antonio Bonilla, amigo y acompañante de Durruti hasta su muerte. Según esta versión, Durruti fue muerto por el sargento de artillería José Manzana. Es una historio un poco extraña que hay que recoger con reservas.

El tal Manzana, que fue campeón olímpico de tiro con pistola, salió del cuartel de Atarazanas en pleno tiroteo y se unió a los milicianos de Durruti. Desde el primer momento fue su consejero militar y hombre de confianza. Llevaba siempre consigo un “naranjero” y acompañaba aquel día 19 a su jefe en el coche. Que se sepa, no pertenecía a ninguna organización o partido y, por supuesto, tampoco a la CNT. Como en las novelas policíacas, falta el móvil. Y queda en el aire la duda de si el arma de Manzana se disparó por accidente o fue un disparo intencionado.

Para terminar, algo muy poco conocido y que demuestra hasta qué punto fue cruel nuestra guerra civil. Durruti tuvo dos hermanos falangistas, Manuel y Pedro. El primero se afilió a Falange en León y murió, se ignora cómo, por “haberse negado a prestar un servicio que probase su lealtad a la causa nacionalsindicalista”. ¿Qué servicio podría ser el exigido a Manuel que prefirió la muerte a llevarlo a cabo?. El segundo, Pedro, antiguo militante de Falange, murió fusilado por los republicanos.

belem